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01/08/2005HEGEL Y LAS FORMAS DE GOBIERNOEn las Lecciones de filosofía de la historia, que representan la última fase de la evolución de su pensamiento, Hegel dedica un capítulo introductorio a la "base geográfica de la historia del mundo."La historia del mundo ha pasado por tres fases, caracterizadas por tres diferentes tipos de asentamientos:
· el altiplano con sus grandes estepas y llanuras, que es el paisaje típico de la Asia Central, donde nacen las naciones nómadas (principalmente de pastores); · la llanura fluvial, que caracteriza las tierras del Indo, del Ganges, del Tigris y del Éufrates, hasta el Nilo, donde "el terreno fértil lleva consigo espontáneamente el paso de la agricultura"; · la zona costera, en la que se desarrollan las actitudes del hombre al comercio y se forman nuevas razones de riqueza y al mismo tiempo nuevas condiciones de progreso civil.
Pastoreo, agricultura y comercio representan tres fases del desarrollo de las sociedades humanas desde el punto de vista económico. En Hegel la evolución de las sociedades humanas no se presenta solamente (como se había creído hasta entonces) en momentos sucesivos, y en el mismo espacio, sino que sobreviene también mediante un desplazamiento de área a área. Dicho de otro modo: a un cambio en el tiempo corresponde uno en el espacio, lo que acontece, como el cambio temporal, en cierta dirección. La dirección en la que se da el paso de una civilización a otra a través del espacio es la que va de Oriente a Occidente, es decir la que corre en la dirección del Sol.
La influencia de Montesquieu sobre Hegel va mucho más allá de la concepción geográfica del desarrollo histórico, pues también está inmiscuida en él la misma tipología de las formas de gobierno.
En la Constitución de Alemania, Hegel, en concordancia con Montesquieu hace referencia a las tres formas de gobierno y su sucesión histórica: el despotismo (oriental), la república (antigua) y la monarquía (moderna).
En Lecciones de filosofía de la historia, Hegel dedica un capítulo al concepto de constitución, en el que expresa que "es la puerta, por donde el momento abstracto del Estado entra en la vida y en la realidad}. Las formas históricas de constitución por las cuales pasan todos los Estados y la propia historia del mundo son tres: · una primera forma de reino patriarcal, que corresponde a la categoría de despotismo. De oriente a occidente, los Estados despóticos han sido tres: el despotismo teocrático de China, la aristocracia teocrática de la India, y la monarquía teocrática de Persia. Para Hegel, el mundo oriental se corresponde con "la época infantil de la Historia", una "historia sin historia"; · una forma de Estado libre aunque se trata de una libertad particularista, que es la república en sus dos encarnaciones históricas, la aristocrática y la democrática; · una forma de reino que ya no es patriarcal y despótico. Es un reino en el cual el rey gobierna en una sociedad que ahora está articulada en esferas relativamente autónomas, y que se corresponde con la noción de monarquía de Montesquieu (el poder del rey es corregido por la existencia de órdenes relativamente independientes que desempeñan funciones públicas), aunque en este caso ya no interesa tanto el "quién" y del "cómo" sino que trata de uno más rico en potencialidades explicativas. Las tres formas de gobierno corresponden a tres tipos de sociedad: · la primera a una sociedad todavía indiferenciada y desarticulada en la que las esferas particulares que componen una sociedad evolucionada, y que son las órdenes, los Estados o los estamentos, todavía no han salido de la unidad indistinta inicial (como acontece en la familia, que es un todo que todavía no está compuesto de partes relativamente autónomas); · la segunda es una sociedad en la cual comienzan a aparecer las esferas particulares sin lograr completamente su autonomía frente a la totalidad; es el momento de la unidad disgregada y no recompuesta; · la tercera es una sociedad en la que la unidad se recompone mediante la articulación de las diversas partes, es decir, en la que al mismo tiempo hay unidad y distinción y en la cual la unidad es perfectamente compatible con la libertad de las diferentes partes.
Para Hegel, si la forma de gobierno es la estructura política de una sociedad bien determinada, toda sociedad tiene su propia constitución y no puede tener otra. Una constitución no es un sombrero que se pueda poner arbitrariamente sobre cualquier sociedad. De este modo, no se cansa de polemizar contra el espejismo iluminista de que una constitución bella y perfecta pueda ser impuesta a los pueblos más diferentes, y considera que es absurdo preguntarse quién debe hacer la constitución porque sería lo mismo que "preguntarse quien debe hacer el espíritu de un pueblo". |